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Repensar la Educación

Santiago Gerchunoff Silberberg

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El estatuto de la crítica IV: inciso autocrítico

Estoy ahogado por los mensajes que me están llegando los últimos días, planteando interrogantes decisivos a la atrevida investigación que venimos desarrollando en los últimos posts. Como avanzamos a tientas, no tenemos inconveniente en mostrar los huecos, las posibles lagunas de nuestra propuesta. A continuación un pequeño muestrario de interesantes lagunas regaladas por algunos de los  numerosísimos lectores de este blog:

Javier, agudo, desde Bangkok, Tailandia,  me dice: “Los escritores actuales no trabajan por raptos de inspiración, inmediatos, fulgurantes; trabajan despacio, pensando, y re-pensando. Un aedo recitando o un futbolista marcando un gol, sí, en el acontecer puro, son como pájaros volando, bellos e inconscientes. Pero los novelistas de hoy trabajan a conciencia durante días y días, en los que por fuerza utilizan la inteligencia…”

Romina, perspicaz, desde Cochabamba, Bolivia, me indica: “No se entiende el título de esta serie. No parece que hablaras del estatuto del crítico, sino mas bien del estatuto  de la creación artística, o quizás de los resortes inconscientes de la creación artísitica. La figura que se va dibujando por ahora parece más la del artista que la del crítico. ¿O será que estas intentando dibujar al artista con un hueco, con una falta, que la figura del crítico vendría a ocupar, cerrar?”

Julia, muy astuta, desde Pozuelo de Alarcón, Madrid, me señala: “Todo este rollo de los escritores como animalitos bellos e inconscientes que dependen del público para hacer brillar (o hablar) a la belleza que producen, ¿no les viene genial precisamente a los escritores de best sellers que se quieren sacar de encima a la crítica? ¿no es este el esquema perfecto para esa opción populista y demagógica que aborrece toda mediación culta, que sólo quiere escritores y público, producción y goce, canto y aplauso, nunca pensamiento, nunca análisis, nunca debate, nunca Historia, nunca clasificación, nunca juicio? ¿cómo vas a legitimar ahora la figura del crítico cuando les has regalado a sus detractores la prueba de su futilidad?”

A todos les agradezco sus intervenciones. Espero en el próximo capítulo poder reconducir (con la inestimable ayuda de mi amigo Marcel Proust) mi razonamiento hasta una zona más firme, en la que todas estas lagunas queden cubiertas.



escrito el 19 de Octubre de 2010 por en General


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