Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Santiago Gerchunoff Silberberg

ucm

Apuntes sobre amistad, conservadurismo y redes sociales

Tal y como sostienen los expertos en internet, el verdadero valor en pugna en la red es la atención. La atención como valor en sí mismo. Es decir, no sólo la atención como medio para ganar dinero, para vendernos algo (el ya viejo mecanismo publicitario), sino la pugna por la atención entre individuos que no pretenden -en principio- lucrarse. Los usuarios de Facebook o Twitter, los bloggers, etc., etc. , luchan día a día por captar la atención de sus “amigos“, por aumentar las listas de contactos, festejan y se sienten ¿realizados?, cuando ven que las visitas a su perfil aumentan día a día.

En su ensayo ¿Qué es ser conservador?, el filósofo Michael Oakeshott distingue ciertas actividades humanas en las que es evidente que el cambio y su búsqueda es esencial, actividades en las que se busca continuamente la mejora, el “progreso”. En esta actividades no se puede tener una actitud conservadora:

“…amo y sirviente, propietario y mayordomo, comprador y vendedor, principal y agente. En estas relaciones, cada participante busca algún servicio o alguna recompensa por el servicio. Un cliente cuyo abastecedor no puede satisfacer sus necesidades lo persuade de que agrande sus existencias o se va a otra parte, y un tendero que no puede satisfacer los deseos de un cliente trata de imponerle otros que sí pude satisfacer (…) en todas estas relaciones se busca algún resultado; cada parte se interesa por la capacidad de la otra para proveerlo. Si lo que se busca está ausente, es de esperarse que la relación disminuya o se termine.”

En tales relaciones, viene a decir Oakeshott, ser conservador, no estar continuamente atento y dispuesto al cambio, es absurdo. Pero existen otras relaciones, en las que ser conservador es la única posibilidad. Son relaciones en las que “no se busca ningún resultado y que  se sostienen por sí mismas y se disfrutan por lo que son y no por lo que proveen”. El paradigma de estas relaciones “conservadoras” es la amistad. Dice Oakeshott:

“Cambiar de carnicero hasta que obtengamos la carne que nos gusta, seguir educando a nuestro agente hasta que haga lo que se requiere de él, es una conducta apropiada para la relación implicada; pero descartar amigos por que no se comportan como lo esperábamos y negarnos a modificar nuestros requerimientos es la conducta de un hombre que ha equivocado por completo el carácter de la amistad. A los amigos no les interesa modificar la conducta del otro, sino sólo el disfrute del otro, y la condición de este disfrute es una aceptación tranquila de lo que es y la ausencia de todo deseo de cambiar o mejorar. Un amigo no es alguien en quien uno confía en que se comporte de cierta manera, que satisfaga ciertas necesidades, que tenga ciertas habilidades útiles, que posea ciertas cualidades meramente agradables, o que tenga ciertas opiniones aceptables; es alguien que estimula la imaginación, que excita la contemplación, que provoca el interés, la simpatía, el deleite y la lealtad simplemente en virtud de la relación establecida. Un amigo no puede remplazar a otro; hay toda la diferencia del mundo entre la muerte de un amigo y la jubilación de nuestro sastre. La relación de amistad con el amigo es dramática, no utilitaria, el lazo es de familiaridad, no de utilidad; la disposición manifestada es conservadora, no progresista”

Y yo me pregunto, la amistad en las redes sociales, ¿es un fin en sí mismo? Alguien podría argumentar que sí, que más que nunca, que ese muchacho que se enorgullece de tener 3452 “amigos” en facebook no pretende nada de esos amigos, más que eso, que le abran las puertas de su perfil, que sean (digan ser) “amigos” .  En las palabras de Oakeshott,  ese muchacho no busca ningún resultado, sólo la amistad, por sí misma,  cristalina, en su mera nominación.  Eso que busca, (podría decir otro  atendiendo a lo que decíamos al principio), en realidad es atención y esta, sí, no cabe duda, es -en la red- un fin en sí mismo.

Entonces, al menos en la red, ¿es lo mismo “amistad” y “atención”? ¿por qué no cambiar la denominación “amigos” en facebook por “atentos”?  ¿quieren de verdad, privacidad (como falta de atención) los usuarios de facebook?



escrito el 26 de Mayo de 2010 por en General


2 Comentarios en Apuntes sobre amistad, conservadurismo y redes sociales

  1. Juan | 07-06-2010 a las 19:15 | Denunciar Comentario
    1

    Este es un tema francamente inquietante. Porque al final de la historia hay alguien que no es un filántropo que termina sacando tajada a toda la información contenida por ejemplo en Facebook.
    Enonces ¿los que participan que pretenden? ¿No son concientes de los intereses de la otra parte?. Hay alguien que acumula un poder inaudito bajo el semblante amistoso de propiciar canales de encuentro. ¿Como determina esto todo lo demás? ¿Se puede ser ajeno a esta situación y buscar inocentemente al amigo de la primaria? ¿No hay aquí un juego larvado de lobos y corderos? .Me parece muy buena punta para desarrollar, o buscar textos ya escritos, la idea de la atención.¿Como ficción de una amistad? ¿Una forma distinta de estar con el otro? ¿Un juego con la soledad? ¿Un regocijo con el sentirse querido en un medio inédito?. Es para pegarle una vuelta.

  2. sangerchu | 08-06-2010 a las 9:42 | Denunciar Comentario
    2

    Gracias, Juan. A mi también me inquieta. No me atrevería a decir que se trata de “ficciones” de amistad o de amistades no-verdaderas; esto implicaría una idea pura de amistad (una amistad “auténtica” o algo así) que seguro no sólo las amistades de internet traicionan sino también las otras. Pero sí me chirría mucho la rabiosa reivindicación de privacidad hecha al mismo tiempo que la forja de un modelo de amistad basado en la publicidad de un mismo. Hay algo discordante ahí.
    Un abrazo

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