Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Santiago Gerchunoff Silberberg

ucm

En busca del spam perdido

En uno de los momentos luminosos de su “Postpoesía”, Agustín Fernández Mallo señala como propia de la creación poética contemporánea la utilización artística del spam. No se refiere a los correos electrónicos basura, sino a toda la información innecesaria o inútil con la que nuestros sentidos se topan en el día a día.

“Entiendo por spam, o basura informativa, no algo que es basura en sí misma, sino aquella información que puntualmente, en un momento determinado, no nos vale para nada, no nos aporta nada. Un trozo de conversación que oigo por la calle al pasar, cinco segundos de teleserie que veo mientras hago zapping, o todas las marcas de alimentos de conserva, coloridas, en diferentes tipografías y con sus correspondientes eslóganes, que veo al vuelo cuanto tengo que atravesar la sección conservas del supermercado si lo único que quiero es comprar yogures…”

(“Postpoesía”, Anagrama, 2009, p. 80)

Me parece que si la idea fundamental es la de información inútil, “que no vale para nada”, entonces, en literatura, muchas veces se trata (se ha tratado) de  trabajar con el  spam. Lo aparentemente inútil, inconducente, lo que nos ocurre mientras estamos viviendo ha sido el material de algunas obras  rupturistas que ya son clásicas.

1 “Lo infraordinario” de Georges Perec:«Lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual, ¿cómo dar cuenta de ello, cómo interrogarlo, cómo describirlo?»

2  La idea nuclear del propio Marcel Proust en “En busca del tiempo perdido” no está demasiado lejana; sólo que no se trata de profundizar en mera información basura sino en  vivencias basura: los recuerdos involuntarios.  El tipo de experiencia que intenta captar Proust, los recuerdos involuntarios, son para el hombre empeñado en vivir, en la utilidad, puro spam espiritual. Material condenado al inmediato re-olvido de no ser por el trabajo de la escritura, que lleva a “recobrar” (al menos en parte) el tiempo perdido.

De todos modos, lo que parece “nuevo” en el planteamiento postpoético es que se trata quizás meramente de registrar (y así salvar) esos fragmentos de información inútil en obras de arte. No tanto de buscar en ellos algo digamos “trascendente”, sino de  explotar  la propia aparición de lo intrascendente como efecto poético.

A este respecto es muy buena la observación que hace Mallo sobre la fotografía digital:

“Con la cámara digital, fotografiamos cualquier rincón, cualquier objeto, cualquier situación por absurda que parezca a priori; experimentamos. Hemos conocido así toda una zona de la realidad que antes teníamos negada, una zona que era basura informativa visual, era spam. (…) (En cuanto a símbolo, la fotografía digital es algo comparable a la invención en su día del microscopio y el telescopio, gracias a los cuales el hombre pudo salir de su escala natural, de orden de magnitud)

(“Postpoesía”, Anagrama, 2009, p. 81)



escrito el 27 de Abril de 2010 por en General


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