Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Santiago Gerchunoff Silberberg

ucm

Kafka, Hernández y Fernández (una genealogía inesperada)

Muy bueno el Kafka for Begginers ilustrado por Robert Crumb, con textos de David Zane Mairowitz que acaba de ser editado en castellano como Kafka por la editorial La Cúpula. Tanto para “principiantes” como para fans consumados de Kafka o de Crumb. Se trata de un híbrido virtuoso: tiene  una estructura de biografía ilustrada en la que se intercalan versiones en cómic de muchos de los relatos de Kafka, con reflexiones sobre su obra, sbore sus interpretaciones más habituales  y sobre su repercusión histórica. El trabajo gráfico de Crumb es brillante: blanco y negro obsesivo, de una expresividad rica y angustiante…

Los textos son ágiles y dan una imagen más o menos completa de Kafka como autor. Quizás la interpretación que hace Mairowitz de la relación entre vida y obra de Kafka sea excesivamente psicologista: por momentos parece como si cada cuento de Kafka fuera una mera expresión de sus problemas personales. Esto tiene una continuidad en las ilustraciones de Crumb: las viñetas que representan relatos de Kafka son indistinguibles de las que representan episodios reales de la vida de Kafka. Vida y obra parecen ser una y la misma cosa. La vida de Kafka está contada como si fuera un cuento de Kafka. Siendo esto un poco tramposo, hace la lectura del libro  más consistente y atractiva aún.

Pero además, leyendolo encontré un parecido que no sé si es casual o no. En la genial novela inconclusa de Kafka,  El castillo (en la que se cuentan las peripecias del agrimensor K. por llegar a un castillo desde el cuál se han requerido misteriosamente sus servicios), hay dos personajes laterales, llamados Arthur y Jeremiah, que Mairowitz presenta así:

“Aunque la presencia de K. en el pueblo parece deberse a una confusión burocrática sobre la necesidad de un agrimensor (un pedido formulado hacía mucho tiempo y, aparentemente, anulado), el castillo le envía dos “asistentes”, Arthur y Jeremiah, dos tontos locos, sacados directamente del teatro yiddish, a quienes lo único que los diferenciaba entre sí era el nombre.”

Leí hace mucho El castillo en la versión de Kafka, y entonces no se me ocurrió, pero al ver la ilustración que hace Crumb de Arthur y Jeremiah,

supe que les  Dupondt (Dupond et Dupont), personajes también laterales en las aventuras de Tintín, (conocidos para el público hispanoparlante como Hernández y Fernández), eran una reencarnación de estos  Arthur y Jeremiah que intentan ayudar sin resultado alguno a K. en la novela de Kafka.

También Hernández y Fernández, que son policías, representan un modelo de  torpeza institucional, casi nunca ayudan, sino que más bien incordian, o dan esperanzas cuando aparecen para acabar decepcionando con efecto siempre cómico.

Su repetitivo e inútil celo burocrático  sirve de contraste a la perspicacia espontánea y  resolutiva de Tintín. También en El castillo, la curiosidad, la ambición de saber del agrimensor K. contrasta con la futilidad institucionalizada que representan Arthur y Jeremiah, sus “asistentes”.

¿Será casualidad?



escrito el 31 de marzo de 2010 por en General


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