Mapas
¿Qué va a pasar con los editores cuando desaparezca el libro impreso? Está bueno este artículo de Luisgé Martín sobre el tema. Detecta y describe bien cómo la labor de edición supone un trabajo de criba, selección y ordenamiento del magma de escritos flotantes (potenciales), que el nuevo modelo de “hedición” digital (que implicaría la desaparición del libro de papel sustituído por un archivo electrónico descargable) no tiene previsto. Pero yo creo que no es para preocuparse.
El entusiasmo con la digitalización de la literatura se nutre del ideal de una relación directa (in-mediata) entre escritor y lector. Sin las interferencias caras e interesadas de editores, distribuidores y libreros. A través de internet, cualquiera podría (puede) publicar y cualquiera podría (puede) acceder a cualquier cosa que se publica (leerlo directamente como ahora o bajarselo al e-book cuando este instrumento esté universalizado). Una vez más, el “progreso” tecnológico abona la fantasía de la abolición de las mediaciones.
Pero, a mi juicio, este afán de abolir las mediaciones propio del avance tecnológico, es siempre utópico: la abolición no puede completarse nunca. Y en el caso del mercado de libros, me parece evidente. ¿Cómo vamos a elegir entre la infinitud de libros gratis cuál leer? Nuestro tiempo es finito, a pesar de que la disponibilidad de bienes culturales se vuelva infinita.
El hecho de que podamos recorrer una ciudad entera gratuitamente no nos hace saber automáticamente dónde están los museos, los bares de moda o la visión más amplia de la puesta del sol. Alguien tiene que orientarnos.

Aparecerán instancias de criba, ordenamiento y jerarquización del magma de literatura “gratuita” disponible: blogs o páginas de descarga (editoriales-librerías-revistas literarias virtuales) que comenten y clasifiquen los libros para que sepamos qué es más o menos lo que vamos a leer (si le gustó o no a tal o cual “autoridad” en el tema). La labor de edición cambiará, pero no desaparecerá. Es probable que en su nueva forma el editor sea una mezcla de editor, librero y crítico literario…en cualquier caso alguna instancia de mediación inabolible para orientar a los átomos consumidores de cultura en la ciudad infinita de la verborrea digital.



