Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Santiago Gerchunoff Silberberg

ucm

El infierno está empedrado…

“La discriminación hacia los fumadores creció rápidamente al nivel de la caza de brujas. Pero era difícil de controlar, precisamente porque los discriminadores no consideraban que sus acciones fueran una locura. La crueldad humana no es nunca tan extrema como cuando se comete en nombre de una causa elevada, sea esta la religión la justicia o el bien. En nombre de esta moderna religión de la salud, y aún enarbolando la bandera de la justicia y el bien, la escalada de la discriminación contra los fumadores pronto llegó al asesinato. Un conocido fumador compulsivo fue destrozado en la calle y a plena luz del día por una banda de diecisiete o dieciocho amas de casa histéricas que estaban en un centro comercial y dos policías. La víctima se había negado a dejar de fumar a pesar de las repetidas solicitudes que había recibido. Se decía que, mientras moría, la nicotina y el alquitrán le chorreaban por los agujeros que le habían provocado las balas y los cuchillos de cocina.”
Yasutaka Tsutsui, El último fumador, en “Hombres Salmonela en el Planeta porno”, Atalanta, 2008, p.95

che fumando

El che, gran amante del tabaco

Hace unos días, contestando a un comentario en este blog, dije algo así como que me caen mejor los resistentes que los revolucionarios, los piratas que los guerrilleros. Pero no me quede contento con haber dicho eso: es ese tipo de afirmaciones  que uno no puede estar nunca seguro del todo de poder defender. El problema es el siguiente: por ejemplo, “el solitario”, ese ladrón de bancos y asesino que pretendió defenderse o al menos lavar su imagen en el juicio aduciendo que era un luchador anticapitalista y consideraba a los bancos y a las fuerzas de seguridad del estado como enemigos de los intereses del pueblo…Aún si fueramos completamente lelos y le creyéramos, si creyéramos que  la finalidad de sus acciones era justiciera, esa carga ideológica detrás de sus crímenes, ¿los haría más leves? ¿convertiría a su autor en mejor persona?

Difícil y largo (habría que llamar a la arena a Aristóteles, Kant y Mill por lo menos)

Pero lo que yo les quería contar es que cuando leí el fragmento  que encabeza estas líneas, del maestro Yasutaka Tsutsui, [no dejen de leerlo] a través de la admiración a sus palabras, me volví a sentir de acuerdo conmigo mismo:

será siempre mucho más cruel un aspirante a santo que un bribón



escrito el 24 de Noviembre de 2009 por en General


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