Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Santiago Gerchunoff Silberberg

ucm

Una pedagogía del silencio

ginzburg-smokingNo dejen de leer a Natalia Ginzburg. O al menos  el pequeño ensayo titulado “Las pequeñas virtudes”. Es fundamental. No tiene más de treinta páginas. Para todo aquel que sea o vaya a ser padre algún día, es imprescindible. Es el final de la pedagogía. Una bomba anti-pedagógica. O el nacimiento de otra pedagogía. Una pedagogía imposible, una pedagogía que se niega a sí misma. Una pedagogía de la incertidumbre. Una pedagogía del silencio.

No he leído todo de Natalia Ginzburg, ni mucho menos. De hecho no he leído ninguna de sus novelas o relatos. Sólo sus ensayos, pero con eso me alcanza para adorarla.  La verdad que sus ensayos no parecen ensayos. Son cortos, simples (aunque expresen a veces ideas nada simples) y tajantes. Ginzburg suele pronunciarse radicalmente en cada texto sobre cuestiones difíciles y  conflictivas sobre las que todo el mundo discute. El aborto, la pena de muerte, la pornografía, las tareas de la limpieza hogareña, la legitimidad de la lucha armada, el sexo en grupo, Dios, las películas de Passolini, la educación de los hijos.  Prescribe recetas, da consejos, dice lo que está bien y lo que está mal, nos recomienda cómo nos conviene vivir tomando cómo única fuente su propia experiencia vital y sus razonamientos. Es una especie de predicadora laica. Esto podría ser malísimo; de hecho de muchos de los actuales columnistas de opinión de los periódicos diría como un insulto que son predicadores laicos. Pero en el caso de Ginzburg, es un elogio. Escribe con tal convencimiento, con tal inteligencia, pasión y claridad (incluso cuando expresa dudas) que hipnotiza. Tiene esa virtud literaria tan inhabitual que Coetzee llama “autoridad narrativa”. Recuerda un poco al Chesterton ensayista.

aca0055“Las pequeñas virtudes”, está editado en España desde hace ya años por El Acantilado. Es un libro de ensayos reunidos por la propia autora en vida. Muchos tienen temática autobiográfica o usan como excusa lo autobiográfico. El período vital que cubren va desde el exilio interior en los Abruzzos en pleno auge del fascismo, pasando por el asesinato de su marido y la llegada de Ginzburg joven, viuda y con tres niños a Roma para trabajar en la mítica editorial Einaudi, donde se hizo amiga de Italo Calvino y Cesare Pavese.

ensayos-tapa-dura-con-sobrecubierta1_libro_image_bigHace pocos meses, Lumen editó un volúmen titulado “Ensayos”. En el se reúnen decenas de textos de distintas épocas de la vida de Ginzburg desde sus primeros años en Roma, incluyendo sus muchas artículos de opinión en periódicos, hasta algunos ensayos de su última época en el partido comunista

Ahora no tengo los libros a mano, porque me gustaron tanto que los presté. Pero dentro de un tiempo le dedicaré otra entrada incluyendo algún fragmento.



escrito el 10 de Septiembre de 2009 por en General


4 Comentarios en Una pedagogía del silencio

  1. Alambique | 11-09-2009 a las 16:20 | Denunciar Comentario
    1

    Con esa presentación no queda más remedio que leer a Ginzburg, y así lo haré.
    Esa pedagogía imposible, de la incertidumbre, me ha recordado a Unamuno y su “Amor y Pedagogía”, por motivos seguramente opuestos. Recuerdo a don Avito obsesionado por el rigor pedagógico, moldeando con tenacidad a un Apolodoro que, pese al empeño de su padre, aspira a ser un chico normal. Y Apolodoro recurre a un recurso extremo para rebelarse contra la rigidez y obsesión paternas: se suicida para derrotar a la pedagogía programada, inventando así, tal vez, una pedagogía del silencio.

  2. sangerchu | 11-09-2009 a las 17:52 | Denunciar Comentario
    2

    Y a mi no me va a quedar más remedio que leer el libro de Unamuno. Gracias por el comentario, Alambique.

  3. Ara | 13-09-2009 a las 16:43 | Denunciar Comentario
    3

    Me ha encantado Santiago, gracias por la recomendación!

  4. sangerchu | 14-09-2009 a las 23:25 | Denunciar Comentario
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    Gracias, Ara. ¿Qué leíste, “Las pequeñas virtudes” u otra cosa?

1 Enlace externo en Una pedagogía del silencio

  1. 1

    […] lo escribía Natalia Ginzburg en 1975, en un artículo corto y fulminante, titulado “Razones del orgullo” (sacado de […]

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